Todos sabemos que gastar mucho no necesariamente conduce al progreso. Si el gasto no es bien administrado su efecto puede ser de retroceso.
Un ejemplo claro de esta situación es el aeropuerto de Tocumen. Muchos satélites nuevos, áreas de tiendas, restaurantes, etc., pero baños sucios y dañados, un sistema de migración que no funciona, correas de recibo de equipaje insuficientes, mal servicio al pasajero, etc.
Pareciera que todo esta hecho con material barato y sin tener en cuenta ni por un segundo la comodidad del usuario. Además, es clara la falta de mantenimiento de las instalaciones y la poca o ninguna fiscalización del servicio que brindan las aerolíneas.
El domingo me tocó sufrir nuevamente el poco espacio que hay en migración, así como el nulo respeto por la supuesta fila para panameños y residentes. Vi cómo unos señores maltrataban a los turistas exigiéndoles un pago en efectivo para poder utilizar los carritos porta equipaje, tuvimos que esperar más de una hora para que nos entregaran las maletas porque Copa no tenía suficiente personal esa noche y así, un largo etcétera que se resume en un pésimo servicio.
Si bien es preocupante la situación de Tocumen y aun más con todos los millones que se han gastado allí, lo realmente espeluznante es el problema de fondo y es que desde hace muchos años, lo cual se ha venido agravando poco a poco, a los funcionarios no les importa el resultado de los gastos. Pareciera que lo imoprtante es gastar y ya.
Esto no puede seguir. Si no nos convertimos TODOS en fiscalizadores del gasto de nuestro dinero vamos a quedar eventualmente en quiebra.
Estamos a tiempo de rectificar, pero hay que empezar ya. El gasto tiene que ser proporcional con el bien o servicio que se recibe, tiene que ser hecho de acuerdo con un orden lógico de prioridades y sobre todo, tiene que beneficiar a la gente.
QUE ESTÉS BIEN!!
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miércoles, 23 de enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
ESCUCHEMOS A LOS "CHOLOS"
Es muy fácil identificar lo que rechazamos de la política y de la manera como se conducen quienes tienen la responsabilidad de administrar el Estado. En resumen, los malos ejemplos abundan.
Sin embargo, si nos proponemos enfocar también lo positivo vamos a tener una agradable sorpresa y es que no todo está perdido y tenemos muchas oportunidades para mejorar y ser exitosos. Esa sensación la tuve el viernes pasado cuando vi una entrevista que le hizo Alvaro Alvarado a Danilo "Cholo" Pérez.
Este panameño que inició su vida como cualquiera de nosotros ha pasado, con mucho esfuerzo y sacrificio, de común a extraordinario y en ese camino ha hecho mejor a su país. Hoy empieza la décima versión de su festival de jazz, algo que fue un sueño y que ya es una realidad más grande que el propio Danilo, es decir, ya tiene vida propia.
Ver lo que él ya ha logrado y escuchar sus planteamientos con respecto a dónde quiere llegar con los jóvenes y los efectos que él espera producir para nuestro país, me hizo pensar que quien sea el próximo presidente o presidenta de la República tiene que rodearse de muchos Cholos Pérez, para escuchar sus propuestas y ejecutarlas.
Lo más bonito e interesante de la administración pública es que si la ejerces como debe ser, tienes que darle participación a todos los sectores y corrientes. Rechazo la idea de que para que las cosas funcionen hay que excluir a los políticos.
Sencillamente para que el político tenga éxito, es decir, resuelva efectivamente las necesidad de su población, debe saber rodearse de los mayores y más diversos talentos y tomar en cuanta sus ideas, sin importar si eso le representará popularidad o votos.
En Panamá hay muchos más Cholos Pérez en la cultural, el deporte, el emprendimiento empresarial, la agricultura, la educación, la organización y el activismo comunitario, etc. Sumarlos de manera efectiva al quehacer nacional traerá enormes beneficios, pero eso sólo lo pueden lograr los políticos. Ojalá entiendan que muchas cabezas piensan mejor que una y que la riqueza está en la inclusión y la diversidad.
QUE ESTÉS BIEN!!
Sin embargo, si nos proponemos enfocar también lo positivo vamos a tener una agradable sorpresa y es que no todo está perdido y tenemos muchas oportunidades para mejorar y ser exitosos. Esa sensación la tuve el viernes pasado cuando vi una entrevista que le hizo Alvaro Alvarado a Danilo "Cholo" Pérez.
Este panameño que inició su vida como cualquiera de nosotros ha pasado, con mucho esfuerzo y sacrificio, de común a extraordinario y en ese camino ha hecho mejor a su país. Hoy empieza la décima versión de su festival de jazz, algo que fue un sueño y que ya es una realidad más grande que el propio Danilo, es decir, ya tiene vida propia.
Ver lo que él ya ha logrado y escuchar sus planteamientos con respecto a dónde quiere llegar con los jóvenes y los efectos que él espera producir para nuestro país, me hizo pensar que quien sea el próximo presidente o presidenta de la República tiene que rodearse de muchos Cholos Pérez, para escuchar sus propuestas y ejecutarlas.
Lo más bonito e interesante de la administración pública es que si la ejerces como debe ser, tienes que darle participación a todos los sectores y corrientes. Rechazo la idea de que para que las cosas funcionen hay que excluir a los políticos.
Sencillamente para que el político tenga éxito, es decir, resuelva efectivamente las necesidad de su población, debe saber rodearse de los mayores y más diversos talentos y tomar en cuanta sus ideas, sin importar si eso le representará popularidad o votos.
En Panamá hay muchos más Cholos Pérez en la cultural, el deporte, el emprendimiento empresarial, la agricultura, la educación, la organización y el activismo comunitario, etc. Sumarlos de manera efectiva al quehacer nacional traerá enormes beneficios, pero eso sólo lo pueden lograr los políticos. Ojalá entiendan que muchas cabezas piensan mejor que una y que la riqueza está en la inclusión y la diversidad.
QUE ESTÉS BIEN!!
jueves, 10 de enero de 2013
Mucha Plata, Poca Decencia
Durante poco más de ocho años consecutivos el crecimiento económico de Panamá ha sido sorprendente, sin embargo, la inconformidad y la frustración ciudadanas parecieran ir en aumento.
Será que entonces la plata no lo es todo? De seguro es muy importante, pero creo que hay indicios de que hace falta más para sentirse bien.
Por qué no llega la bonanza a todos?, por qué si nos llega algo de ella aun no estamos conformes? Yo pienso que la raíz está en el hecho de que nos hemos convertido, poco a poco, en una sociedad permisiva de la indecencia.
Es indecente que haya personas que pasan semanas sin agua o que si les llega viene llena de gusanos, es indecente que alimentos nutritivos hayan salido de la canasta básica y sean reemplazados por los meneitos o el mafá, pero lo aceptamos como si nada.
Pero eso es natural porque ya nos acostumbramos a la indecencia. Aceptamos tranquilamente que la Corte Suprema de Justicia detenga la acción legal y efectiva de un ente regulador para darle tiempo a gente que podría hasta haber delinquido, quien sabe con qué propósito. Hay una diputada que para denunciar a una ministra acepta haberse ganado contratos con el Estado por varios cientos de miles de dólares, sin embargo, nadie cuestiona el aspecto ético de esa situación. Hay tránsfugas proponiendo ahora leyes anti tránsfugas, no obstante, sólo nos preguntamos si tendrán los votos o no para pasarla. Se dan reuniones públicas entre un ministro y una persona involucrada en una delicada investigación y el funcionario no siente que es su deber explicar nada. Y así, una larga lista de indecencias que ya nos parecen normales.
Ninguna porquería se limpia sola. Si queremos que las cosas funcionen mejor para sentirnos y vivir mejor, tenemos que empezar a limpiar y nadie lo va a hacer por nosotros.
Lo primero es no dejar pasar las indecencias sin llamarlas públicamente por su nombre y me refiero a todos, no sólo a los medios de comunicación. Demos a todos el calificativo que merecen y veremos resultados, hasta al más bandido eventualmente le da pena. O recuperamos la capacidad de escandalizarnos o nos ahogamos en el mar de la indecencia.
QUE ESTÉS BIEN!!
Será que entonces la plata no lo es todo? De seguro es muy importante, pero creo que hay indicios de que hace falta más para sentirse bien.
Por qué no llega la bonanza a todos?, por qué si nos llega algo de ella aun no estamos conformes? Yo pienso que la raíz está en el hecho de que nos hemos convertido, poco a poco, en una sociedad permisiva de la indecencia.
Es indecente que haya personas que pasan semanas sin agua o que si les llega viene llena de gusanos, es indecente que alimentos nutritivos hayan salido de la canasta básica y sean reemplazados por los meneitos o el mafá, pero lo aceptamos como si nada.
Pero eso es natural porque ya nos acostumbramos a la indecencia. Aceptamos tranquilamente que la Corte Suprema de Justicia detenga la acción legal y efectiva de un ente regulador para darle tiempo a gente que podría hasta haber delinquido, quien sabe con qué propósito. Hay una diputada que para denunciar a una ministra acepta haberse ganado contratos con el Estado por varios cientos de miles de dólares, sin embargo, nadie cuestiona el aspecto ético de esa situación. Hay tránsfugas proponiendo ahora leyes anti tránsfugas, no obstante, sólo nos preguntamos si tendrán los votos o no para pasarla. Se dan reuniones públicas entre un ministro y una persona involucrada en una delicada investigación y el funcionario no siente que es su deber explicar nada. Y así, una larga lista de indecencias que ya nos parecen normales.
Ninguna porquería se limpia sola. Si queremos que las cosas funcionen mejor para sentirnos y vivir mejor, tenemos que empezar a limpiar y nadie lo va a hacer por nosotros.
Lo primero es no dejar pasar las indecencias sin llamarlas públicamente por su nombre y me refiero a todos, no sólo a los medios de comunicación. Demos a todos el calificativo que merecen y veremos resultados, hasta al más bandido eventualmente le da pena. O recuperamos la capacidad de escandalizarnos o nos ahogamos en el mar de la indecencia.
QUE ESTÉS BIEN!!
martes, 8 de enero de 2013
9 DE ENERO
Hace ya dos años y medio, circunstancias ajenas a mi voluntad me obligaron a suspender la actividad en este blog. Hoy, las cosas siguen igual o peor, pero parece haber luz al final del túnel y la verdad ya me cansé de no escribir.
Lo bueno de nosotros ya lo sabemos y lo disfrutamos todos los días, pero siempre hay campo para mejorar y para eso es necesaria la auto crítica, así es que empiezo el año y retomo mi blog con una. Entre los peores males de los panameños está la falta de enfoque y a mi se me ha hecho muy palpable en los últimos dos días con el tema del 9 de enero.
Asumo que el objetivo de todos los que consideramos importante nuestra identidad nacional es que gestas como la de los mártires de enero perduren en la memoria colectiva, de manera que sirvan de ejemplo a las futuras generaciones. De esta forma honramos a los que ofrecieron el más alto precio defendiendo la dignidad nacional y nos aseguramos de que los que vienen detrás sientan orgullo de sus antepasados y estén dispuestos a sacrificar la individualidad en beneficio de la colectividad en el momento y forma que fuese necesario. Siendo ello así, qué hacen algunas personas concentradas en el día 7 de enero?, por qué les importa que ese día haya sido libre?
Decir que la relevancia del 9 de enero depende de que sea un día de asueto es negar la esencia misma de la fecha. Hasta el 2007 ese día siempre fue libre, pero yo no recuerdo haber aprendido mucho del tema en ese día en particular. Si conozco los hechos al detalle es gracias a mis profesores de estudios sociales, cívica e historia. Creo que todos deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en que, sea un día libre o de trabajo, se den las conmemoraciones pertinentes, tanto por entidades cívicas, políticas y el gobierno nacional. Debemos insistir en que se enseñe en las escuelas nuestra historia completa, para así forjar la identidad y el orgullo nacional.
Fomentar la discusión del tema en cuanto foro sea posible también es importante. Escuchando los debates entre quienes siempre han dado importancia a la fecha y los que no paran de tratar de borrarla de nuestras memorias, me pude hacer un criterio propio y bien fundamentado. Hoy inclusive puedo decir que el problema de los que pertenecen al segundo grupo también es de enfoque. Tontamente decidieron prestar más atención al hecho de que algunos se aprovecharon de la confusión para cometer destrozos y saqueos, perdiendo de vista que fueron aun muchos más los que, sin armas y sin intereses personales salieron a defender su bandera, una demostración de dignidad pura, pocas veces vista en la historia.
Mejor si el 9 de enero es un día de trabajo, así estamos todos aquí para ver o incluso participar de los actos y no en la playa o en el río tomándonos las cervezas compradas la noche del 8. Enfoca panameño para que cuando Rubén se acuerde de Ascanio en una canción todos los que escuchan entiendan de qué habla y ojalá derramen una lágrima.
QUE ESTÉS BIEN!!
Lo bueno de nosotros ya lo sabemos y lo disfrutamos todos los días, pero siempre hay campo para mejorar y para eso es necesaria la auto crítica, así es que empiezo el año y retomo mi blog con una. Entre los peores males de los panameños está la falta de enfoque y a mi se me ha hecho muy palpable en los últimos dos días con el tema del 9 de enero.
Asumo que el objetivo de todos los que consideramos importante nuestra identidad nacional es que gestas como la de los mártires de enero perduren en la memoria colectiva, de manera que sirvan de ejemplo a las futuras generaciones. De esta forma honramos a los que ofrecieron el más alto precio defendiendo la dignidad nacional y nos aseguramos de que los que vienen detrás sientan orgullo de sus antepasados y estén dispuestos a sacrificar la individualidad en beneficio de la colectividad en el momento y forma que fuese necesario. Siendo ello así, qué hacen algunas personas concentradas en el día 7 de enero?, por qué les importa que ese día haya sido libre?
Decir que la relevancia del 9 de enero depende de que sea un día de asueto es negar la esencia misma de la fecha. Hasta el 2007 ese día siempre fue libre, pero yo no recuerdo haber aprendido mucho del tema en ese día en particular. Si conozco los hechos al detalle es gracias a mis profesores de estudios sociales, cívica e historia. Creo que todos deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en que, sea un día libre o de trabajo, se den las conmemoraciones pertinentes, tanto por entidades cívicas, políticas y el gobierno nacional. Debemos insistir en que se enseñe en las escuelas nuestra historia completa, para así forjar la identidad y el orgullo nacional.
Fomentar la discusión del tema en cuanto foro sea posible también es importante. Escuchando los debates entre quienes siempre han dado importancia a la fecha y los que no paran de tratar de borrarla de nuestras memorias, me pude hacer un criterio propio y bien fundamentado. Hoy inclusive puedo decir que el problema de los que pertenecen al segundo grupo también es de enfoque. Tontamente decidieron prestar más atención al hecho de que algunos se aprovecharon de la confusión para cometer destrozos y saqueos, perdiendo de vista que fueron aun muchos más los que, sin armas y sin intereses personales salieron a defender su bandera, una demostración de dignidad pura, pocas veces vista en la historia.
Mejor si el 9 de enero es un día de trabajo, así estamos todos aquí para ver o incluso participar de los actos y no en la playa o en el río tomándonos las cervezas compradas la noche del 8. Enfoca panameño para que cuando Rubén se acuerde de Ascanio en una canción todos los que escuchan entiendan de qué habla y ojalá derramen una lágrima.
QUE ESTÉS BIEN!!
domingo, 11 de julio de 2010
HASTA LUEGO AMIGOS
Ante todo gracias a quienes me hicieron el honor de abrir esta página para leer mis entradas. Ya fuese para comentar a favor o en contra de las ideas aquí plasmadas, la participación de ustedes y sólo eso, daba sentido a este ejercicio.
Hoy, por razones ajenas a mi voluntad, debo suprimir mi expresión y mantenerme en silencio. La vida me ha enseñado que las luchas no sólo se ganan con ímpetu y voluntad, a veces deben prevalecer la inteligencia, la prudencia, el sacrificio y la templanza en pro del éxito final.
No seguiré escribiendo, pero les prometo que continuaré pensando.
QUE ESTÉN BIEN!!
Hoy, por razones ajenas a mi voluntad, debo suprimir mi expresión y mantenerme en silencio. La vida me ha enseñado que las luchas no sólo se ganan con ímpetu y voluntad, a veces deben prevalecer la inteligencia, la prudencia, el sacrificio y la templanza en pro del éxito final.
No seguiré escribiendo, pero les prometo que continuaré pensando.
QUE ESTÉN BIEN!!
lunes, 14 de junio de 2010
SI CALLAMOS SEREMOS CÓMPLICES
La ley 30, conocida como golazo, camarón, chorizo o langosta, tendrá graves consecuencias para nuestro país. Pero no sólo por las aberraciones de fondo que su contenido implica, sino por el desprecio hacia la inteligencia del pueblo panameño que demuestra todo el accionar del gobierno nacional en torno a su aprobación y posterior sanción por parte del Presidente de la República.
Se esfumó el último vestigio de esperanza de que el gobierno tomase en cuenta las quejas por su falta de atención a la institucionalidad y su carencia de respeto a las normas fundamentales de convivencia democrática. Está claro que estas falencias son intencionales y que por lo tanto estarán presentes en las actuaciones futuras del gobierno. Ellos consideran que hacerlo así es lo correcto. Cualquier ley o principio que se oponga a sus designios será ignorada, violentada o cambiada sin consulta ni consideración alguna, es decir, el método es totalitario.
Independientemente de que la ley 30 no lo diga así de manera expresa, el efecto práctico de sus diversas normas es que se ha eliminado el derecho a huelga, se han suprimido los sindicatos, así como tirado a la basura importantes normas que protegen nuestro débil medio ambiente y se han desaparecido los controles que hacían que nuestros policías actuasen de manera diferente a los delincuentes, entre otras cosas. No obstante, nada de esto es más peligroso que el hecho de que esta ley demuestra que el gobierno nos considera a todos unos imbéciles y que por lo tanto pueden hacer lo que les venga en gana, sin que ello tenga consecuencias.
Pruebas de esto hay muchas. Todo empezó cuando el Ministro Mulino fue a la Asamblea Nacional y presentó una ley que trataba 9 materias, todas ellas altamente sensitivas, pero cuyo título original sólo hacía referencia a una de esas materias. Peor aun fue que el citado Ministro no hiciese ni una mínima alusión a las otros ocho temas cuando hizo su explicación verbal al pleno legislativo. Asumo que este funcionario pensó que todos (diputados, periodistas y sociedad en general) seríamos lo suficientemente estúpidos como para no leer el texto del proyecto. Luego los diputados se burlaron de los afectados por las modificaciones que propuso el Ejecutivo, al ponerlos a hablar sin ser escuchados para posteriormente cerrarles la puerta en la cara y no dejarlos entrar. De allí pasaron a la ofensiva los Ministros y el Presidente, tratando de hacernos creer que esta es una "ley buena" y que realmente nos están haciendo un enorme favor, aunque nosotros, ignorantes mortales, no lo podamos entender.
La cereza en el sunday la puso el propio Presidente de la República, cuando invitó a los ambientalistas a una reunión para conocer sus opiniones sobre la ley y procedió a sancionarla horas antes de que la reunión ocurriese.
Tantos desprecios y burlas han producido una serie de alianzas peligrosas, que además eran impensables hace un mes. Ahora, ese movimiento "popular" llamado Frenadeso que tenía imagen de violento e intransigente ha pasado a ser víctima y además a tener como compañeros de lucha a personas con un alto nivel de credibilidad, como lo son muchos de los líderes de diversas organizaciones de la sociedad civil.
El gobierno, lejos de debilitar a los sindicatos o, como ellos dicen, a la izquierda, la está fortaleciendo. Pareciera que no se han dado cuenta de que los señores del Suntracss son realmente políticos y no sindicalistas.
Gracias a las acciones del gobierno, hoy, estos políticos disfrazados de sindicalistas están que brincan en un pie, celebrando las oportunidades que les está abriendo tan fácilmente quien paradójicamente ha jurado destruirlos.
Lo terrible es que los efectos de las condiciones políticas y sociales que se están creando no los va a sufrir sólo el gobierno, sino todo el país. Ya antes e inclusive en nuestra historia reciente, hemos tenido un Panamá polarizado y en conflicto permanente y todos sabemos eso cómo terminó. Alguien quiere repetirlo?, confío en que sólo sea ese grupo de políticos cuyo método les indica provocar inestabilidad para luego "pescar en río revuelto".
Espero que la última marcha en contra de la ley 30 haya llamado la atención del gobierno y que entiendan que no nos pueden engañar a todos, todo el tiempo, es decir, NO SOMOS IMBÉCILES. El pueblo va registrando lo que ocurre, aunque no pase la factura de manera inmediata. Todas las cuentas se acumulan hasta que llega la gota que derrama el vaso y entonces tratan de capitalizar del descontento popular los enemigos de la democracia.
Como ciudadanos tenemos la obligación de comunicar al gobierno, de manera pacífica y respetuosa que no somos autómatas, que sí pensamos y que no estamos de acuerdo con sus actuaciones. De eso depende que ellos sientan la presión de hacer las cosas de forma diferente, en beneficio de las grandes mayorías.
A quienes amamos la democracia nos corresponde hacernos sentir para evitar que políticas de gobierno equivocadas abran la puerta a los que sueñan con el poder absoluto para ensayar modelos ya fracasados en todo el mundo.
QUE ESTÉN BIEN!!
Se esfumó el último vestigio de esperanza de que el gobierno tomase en cuenta las quejas por su falta de atención a la institucionalidad y su carencia de respeto a las normas fundamentales de convivencia democrática. Está claro que estas falencias son intencionales y que por lo tanto estarán presentes en las actuaciones futuras del gobierno. Ellos consideran que hacerlo así es lo correcto. Cualquier ley o principio que se oponga a sus designios será ignorada, violentada o cambiada sin consulta ni consideración alguna, es decir, el método es totalitario.
Independientemente de que la ley 30 no lo diga así de manera expresa, el efecto práctico de sus diversas normas es que se ha eliminado el derecho a huelga, se han suprimido los sindicatos, así como tirado a la basura importantes normas que protegen nuestro débil medio ambiente y se han desaparecido los controles que hacían que nuestros policías actuasen de manera diferente a los delincuentes, entre otras cosas. No obstante, nada de esto es más peligroso que el hecho de que esta ley demuestra que el gobierno nos considera a todos unos imbéciles y que por lo tanto pueden hacer lo que les venga en gana, sin que ello tenga consecuencias.
Pruebas de esto hay muchas. Todo empezó cuando el Ministro Mulino fue a la Asamblea Nacional y presentó una ley que trataba 9 materias, todas ellas altamente sensitivas, pero cuyo título original sólo hacía referencia a una de esas materias. Peor aun fue que el citado Ministro no hiciese ni una mínima alusión a las otros ocho temas cuando hizo su explicación verbal al pleno legislativo. Asumo que este funcionario pensó que todos (diputados, periodistas y sociedad en general) seríamos lo suficientemente estúpidos como para no leer el texto del proyecto. Luego los diputados se burlaron de los afectados por las modificaciones que propuso el Ejecutivo, al ponerlos a hablar sin ser escuchados para posteriormente cerrarles la puerta en la cara y no dejarlos entrar. De allí pasaron a la ofensiva los Ministros y el Presidente, tratando de hacernos creer que esta es una "ley buena" y que realmente nos están haciendo un enorme favor, aunque nosotros, ignorantes mortales, no lo podamos entender.
La cereza en el sunday la puso el propio Presidente de la República, cuando invitó a los ambientalistas a una reunión para conocer sus opiniones sobre la ley y procedió a sancionarla horas antes de que la reunión ocurriese.
Tantos desprecios y burlas han producido una serie de alianzas peligrosas, que además eran impensables hace un mes. Ahora, ese movimiento "popular" llamado Frenadeso que tenía imagen de violento e intransigente ha pasado a ser víctima y además a tener como compañeros de lucha a personas con un alto nivel de credibilidad, como lo son muchos de los líderes de diversas organizaciones de la sociedad civil.
El gobierno, lejos de debilitar a los sindicatos o, como ellos dicen, a la izquierda, la está fortaleciendo. Pareciera que no se han dado cuenta de que los señores del Suntracss son realmente políticos y no sindicalistas.
Gracias a las acciones del gobierno, hoy, estos políticos disfrazados de sindicalistas están que brincan en un pie, celebrando las oportunidades que les está abriendo tan fácilmente quien paradójicamente ha jurado destruirlos.
Lo terrible es que los efectos de las condiciones políticas y sociales que se están creando no los va a sufrir sólo el gobierno, sino todo el país. Ya antes e inclusive en nuestra historia reciente, hemos tenido un Panamá polarizado y en conflicto permanente y todos sabemos eso cómo terminó. Alguien quiere repetirlo?, confío en que sólo sea ese grupo de políticos cuyo método les indica provocar inestabilidad para luego "pescar en río revuelto".
Espero que la última marcha en contra de la ley 30 haya llamado la atención del gobierno y que entiendan que no nos pueden engañar a todos, todo el tiempo, es decir, NO SOMOS IMBÉCILES. El pueblo va registrando lo que ocurre, aunque no pase la factura de manera inmediata. Todas las cuentas se acumulan hasta que llega la gota que derrama el vaso y entonces tratan de capitalizar del descontento popular los enemigos de la democracia.
Como ciudadanos tenemos la obligación de comunicar al gobierno, de manera pacífica y respetuosa que no somos autómatas, que sí pensamos y que no estamos de acuerdo con sus actuaciones. De eso depende que ellos sientan la presión de hacer las cosas de forma diferente, en beneficio de las grandes mayorías.
A quienes amamos la democracia nos corresponde hacernos sentir para evitar que políticas de gobierno equivocadas abran la puerta a los que sueñan con el poder absoluto para ensayar modelos ya fracasados en todo el mundo.
QUE ESTÉN BIEN!!
lunes, 7 de junio de 2010
LA OLA ANTI POLÍTICOS TIENE CONSECUENCIAS
Es lamentable que algunos de los que han ejercido la política en nuestro país hayan hecho tan mal trabajo que hoy se considera un pecado original ser político. El electorado reacciona positivamente ante quien dice no ser político e inclusive considera que ello es una virtud.
La paciencia llegó al límite y ahora se confunde a todos los políticos con los malos políticos. Esto es injusto, pero sobre todo perjudicial, pues se excluye del ejercicio gubernamental al "buen político" (aunque no lo crean, sí existen!), una persona con la capacidad de ejercer la política como la ciencia social que es, de manera transparente, honesta y equilibrada, manteniendo un balance correcto entre lo social, lo político y lo económico.
Esta realidad, que no es exclusiva de Panamá, produce gobiernos ejercidos por personas muy hábiles para producir riquezas, pero que no dan la importancia suficiente a la correcta distribución de las mismas ni tienen como prioridad la satisfacción de las necesidades de sus pueblos.
Por eso es que no debe sorprender a nadie que hoy en día ya sean temas normales de discusión aspectos que antes se consideraban intocables, como el derecho a huelga o el descanso dominical. Aunque la discusión sobre el domingo ya fue "resuelta", analizar estos dos temas como ejemplo muestra la gran importancia de tener gobiernos en los que sí participen políticos, siempre que sean personas honestas. Además, el ejemplo no deja de tener vigencia, pues ya antes este gobierno ha dicho una cosa hoy y hecho lo contrario mañana.
Quien estudia estos tópicos desde la óptica empresarial tendrá que concluir que ambos deben ser reformados en la legislación panameña. El derecho a huelga porque debilita la acción de la empresa y la hace dependiente de lo que quiera la masa trabajadora y el descanso dominical porque establece un alto costo para quien tenga un negocio cuya naturaleza haga necesario trabajar en domingo. Ambos argumentos son ciertos y contundentes si se usa únicamente el lente del empresario.
Sin embargo la política, siendo el arte de gobernar, requiere que quienes llevan las riendas del Estado mantengan a la población en un nivel aceptable de tranquilidad y bienestar, el cual no necesariamente es directamente proporcional a la cantidad de dinero que se produce. Es por ello que el buen político no sólo mide el impacto económico de una medida, sino también, entre otras cosas, su efecto en el tejido social, en la calidad de vida de los gobernados.
Cuando hacemos ese ejercicio, limitar el derecho a huelga y eliminar el descanso dominical ya no parecen tan buenas ideas.
Muchas huelgas son injustas y hasta dañinas, pero, en general, el mecanismo trae algo de balance sano entre las partes y evita que los conflictos obrero-patronales escalen a escenarios incontrolables. En cuanto al domingo pienso que la cosa es aun más clara. No creo en argumentos religiosos como base para ninguna decisión gubernamental, lo objetivo en este caso es que no es posible tener vida familiar cuando papá o mamá están libres un día de semana, mientras los niños van a la escuela y el otro cónyuge al trabajo.
Como electores tenemos que entender, que si elegimos a personas que por formación, experiencia y convicción tienen como único norte la producción de ganancias, no podemos sorprendernos cuando ellos actúan de manera consecuente, aunque ello signifique afectar derechos adquiridos o aspectos esenciales de la democracia como el respeto a las instituciones, a la separación de poderes, a la legalidad o a la libertad de expresión.
El sector empresarial tiene muchísimo que aportar al momento de decidir cómo y hacia dónde se debe conducir un país, pero su punto de vista debe tener los adecuados contrapesos y balances, de forma que logremos un desarrollo integral y sostenible. La participación del buen político es lo único que garantiza el adecuado equilibrio.
QUE ESTÉN BIEN!!
La paciencia llegó al límite y ahora se confunde a todos los políticos con los malos políticos. Esto es injusto, pero sobre todo perjudicial, pues se excluye del ejercicio gubernamental al "buen político" (aunque no lo crean, sí existen!), una persona con la capacidad de ejercer la política como la ciencia social que es, de manera transparente, honesta y equilibrada, manteniendo un balance correcto entre lo social, lo político y lo económico.
Esta realidad, que no es exclusiva de Panamá, produce gobiernos ejercidos por personas muy hábiles para producir riquezas, pero que no dan la importancia suficiente a la correcta distribución de las mismas ni tienen como prioridad la satisfacción de las necesidades de sus pueblos.
Por eso es que no debe sorprender a nadie que hoy en día ya sean temas normales de discusión aspectos que antes se consideraban intocables, como el derecho a huelga o el descanso dominical. Aunque la discusión sobre el domingo ya fue "resuelta", analizar estos dos temas como ejemplo muestra la gran importancia de tener gobiernos en los que sí participen políticos, siempre que sean personas honestas. Además, el ejemplo no deja de tener vigencia, pues ya antes este gobierno ha dicho una cosa hoy y hecho lo contrario mañana.
Quien estudia estos tópicos desde la óptica empresarial tendrá que concluir que ambos deben ser reformados en la legislación panameña. El derecho a huelga porque debilita la acción de la empresa y la hace dependiente de lo que quiera la masa trabajadora y el descanso dominical porque establece un alto costo para quien tenga un negocio cuya naturaleza haga necesario trabajar en domingo. Ambos argumentos son ciertos y contundentes si se usa únicamente el lente del empresario.
Sin embargo la política, siendo el arte de gobernar, requiere que quienes llevan las riendas del Estado mantengan a la población en un nivel aceptable de tranquilidad y bienestar, el cual no necesariamente es directamente proporcional a la cantidad de dinero que se produce. Es por ello que el buen político no sólo mide el impacto económico de una medida, sino también, entre otras cosas, su efecto en el tejido social, en la calidad de vida de los gobernados.
Cuando hacemos ese ejercicio, limitar el derecho a huelga y eliminar el descanso dominical ya no parecen tan buenas ideas.
Muchas huelgas son injustas y hasta dañinas, pero, en general, el mecanismo trae algo de balance sano entre las partes y evita que los conflictos obrero-patronales escalen a escenarios incontrolables. En cuanto al domingo pienso que la cosa es aun más clara. No creo en argumentos religiosos como base para ninguna decisión gubernamental, lo objetivo en este caso es que no es posible tener vida familiar cuando papá o mamá están libres un día de semana, mientras los niños van a la escuela y el otro cónyuge al trabajo.
Como electores tenemos que entender, que si elegimos a personas que por formación, experiencia y convicción tienen como único norte la producción de ganancias, no podemos sorprendernos cuando ellos actúan de manera consecuente, aunque ello signifique afectar derechos adquiridos o aspectos esenciales de la democracia como el respeto a las instituciones, a la separación de poderes, a la legalidad o a la libertad de expresión.
El sector empresarial tiene muchísimo que aportar al momento de decidir cómo y hacia dónde se debe conducir un país, pero su punto de vista debe tener los adecuados contrapesos y balances, de forma que logremos un desarrollo integral y sostenible. La participación del buen político es lo único que garantiza el adecuado equilibrio.
QUE ESTÉN BIEN!!
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